
Vilma Ripoll representa la lucha de una idea, de una causa a la que la clase obrera y gran parte del electorado progresista deberá reconocer. Esta digna enfermera, política de altisimo vuelo y gran capacidad, debería tener más votos en cada elección y los que quieren seguir su ejemplo deberían votarla para ayudarla a ser más reconocida y ocupar siempre un lugar de privilegio en la político como podría ser una banca legislativa.
Claro que le falta todo: plata, propaganda en los Medios, llenar las calles de afiches con su imagen, entre otras alternativas. Pero esto no le conviene al gobierno de turno. Su templanza y claridad en los conceptos políticos les hace mal a los dueños del poder.
Tiene que haber un lugar para la Gran Vilma y que la gente entienda su mensaje que es límpido y transparente. Duele escuchar su voz y su verdad pero llegará el día en que Vilma tenga el lugar que, por esa fuerza que la caracteriza, merece y este país necesita.