
...Y no el de orina o materia fecal. El análisis de la vida que lleva implícita tres palabras que dan miedo y destruyen todo, en especial nuestra mente y nos impide vivir con cierta dosis de felicidad.
La guerra: símbolo de odio y poder y que todo destruye. Si no es fácil preguntarles a los yanquis que se dedicaron siempre a cultivarla: 102 intervenciones en América Latina desde la enmienda Plat (1902) hasta ahora en Irak. Y me atrevo a decir que siguen invictos por que no ganaron nunca cuando un pueblo, como en Vietnam, se les enfrentó. Otros clásicos fueron Hiroshima y Nagasaki en que miles y miles de personas fueron asesinadas. La guerra de las Malvinas donde indisimuladamente le dieron apoyo a los piratas. Hace falta algo más para calificar a este país como los ratas inmundos del mundo.
Después hay otra palabra,
el tiempo: La lucha entre generaciones, padres e hijos, que lo ven todo distinto de acuerdo a como vivieron su vida. Y a que lleva tiempo y por allí nosotros no la vemos al silencio de la muerte. Vivir es morir un tiempo. Duele y es crucial el análisis de la realidad pero así es la vida con todo el contorno que nos rodea
Después llega
el miedo, que es perenne, constante, difícil de superar. Dentro de él habita la incertidumbre, cuando no sabemos lo que puede pasar. Es la lucha del pensamiento con el estilo de vida que fuimos criando a través del paso del tiempo y del ejemplo de nuestros padres. Como vemos es complicado vivir y las hay para poder subsistir y hacernos fuertes.
Es la lucha de todos los días y dentro de la mente del ser humano hay más cosas quizás que lo afecten tanto y puedan con fuerza superarlo. Por eso hay una sóla cosa: vivir y esperar despúes. Nadie sabrá el canto de sirena que se oirá en la noche